A modo de presentación

Hola a todos, seáis quienes seáis quienes, por las razones que sean - puro azar o locura voluntaria - habéis caído por estos virtuales lares, por este "aquí estoy" donde, en la medida que mi innata pereza me lo permite,voy publicando mis habituales columnas periodísticas en los diarios del grupo El Día, tal cual noticia que pienso que os puede interesar y, en fin, para qué engañaros, lo que en cada momento se me ocurre. Ya me diréis...


sábado 21 de noviembre de 2009

"Llámalo viaje" en Barcelona



Tal y como os había anunciado, el lunes día 16 tuve la suerte de presentar en el Aula dels Escriptors del Ateneu Barcelonés mi antología “Llámalo viaje”, en acto organizado por la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña en el que estuve más que bien acompañado con la presencia e intervenciones – gracias a ambos - de Pura Salceda y Carlos Morales, como testimonia la foto de Carmen Esteve, también para ella mi agradecimiento, que encabeza estas líneas.
Fue la culminación de una jornada espléndida iniciada a media mañana, bien poco después de descender del Ave – llevaba ya mucho tiempo sin disfrutar de Barcelona - con un agradable paseo por el Barrio Gótico y por las Ramblas, en un día de temperatura más que bonancible, casi, casi veraniega. Y para no contároslo en primer persona, os copio la reseña aparecida ayer viernes 13 en “El Día Cultural”, el suplemento semanal de los diarios del Grupo El Día en Castilla La Mancha, donde, como muchos sin duda sabréis, tengo bastante “enchufe”:


El Ateneo Barcelonés fue
escenario, el pasado lunes, de la presentación de la antología
“Llámalo viaje” que recoge una selección de la obra poética del
escritor castellanomanchego José Ángel García



El volumen, publicado recientemente por El Toro de Barro en coedición con la Diputación conquense, recoge composiciones de los distintos poemarios dados a la luz por el escritor entre 1977 y 2008. En el acto, incluido dentro de las actividades de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña,el autor fue arropado por las intervenciones de la poeta gallega afincada en Barcelona Pura Salceda y del propio director de la editorial, el también poeta conquense Carlos Morales.
Si Pura Salceda centró especialmente en su intervención a la labor de El Toro de Barro, la editorial fundada en su día por Carlos de la Rica y hoy regida por Morales, éste se refirió a la obra lírica de José Ángel García como la de un poeta que, desde su nacimiento como tal habría procurado “integrar sus visiones de la cotidianedidad en una concepción del poema como espacio intelectual en el que el lenguaje fuera, por sí mismo, una fuente independiente de emociones”, en “una voluntad de síntesis de algunos de los rasgos más característicos de las estéticas dominantes - y enfrentadas - en las décadas de los setenta y los ochenta” algo que, a su juicio, al tiempo que habría sido en buena medida la causa de una cierta marginalidad de su figura en los “rígidos espacios de la historia generacional de nuestra literatura más reciente” lo habrían sin embargo y por otra parte convertido en un “poeta testigo” del propio espíritu con el que de la Rica habría creado, en la primavera de 1965, la propia editorial de El Toro.
Llámalo viaje reúne composciones procedentes de los poemarios Cuatro cosas de mi gato y otras más, Cómico en faena en lona de palabras, Borrador de tránsitos, Ritmos de luz y sombras, Entre dos Sauras,El día que todas las mujeres del mundo me desearon, Poemas para un jardín, Sólo pájaros en vuelo, e Itinerarios. Casi de todos ellos leyó algún ejemplo José Ángel García en un repaso de su trayectoria que completó con algunos poemas de su último libro, Plan de vuelo, también aparecido este año y con un buen puñado de inéditos que previsiblemente acabarán conformando dos nuevas entregas líricas.
En el acto del histórico edificio de la calle Canuda hicieron acto de presencia, junto a escritores de origen castellanomanchego o relacionados con el ámbito literario de nuestra región, como el Premio Nacional José Corredor Matheos o la crítica literaria Pilar Gómez Bedate, un buen número de figuras de la actual poesía catalana, de Antoni Clapés a José Ángel Cilleruelo, pasando, por ejemplo, por Goya Gutiérrez, Vinyet Panyella, Carmen Borja , Marga Clark, Dante Bertini o Neus Aguado.
EDC

miércoles 11 de noviembre de 2009

Aviso para navegantes


Vuelvo - perdonadme – a la autopublicidad para anunciaros que el próximo lunes día 16 presentaremos en Barcelona la antología que, bajo el título de “Llámalo viaje”, me ha publicado El Toro de Barro. Será a las 19,30 horas en el Aula dels Escriptors, en el quinto piso del Ateneo Barcelonés, en el número 6 de la calle Caruda. El acto está organizado por la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña y en él contaré con la buena compañía de la poeta Pura Salceda y del editor, el también poeta Carlos Morales.

Entre tanto, ahí os dejo una muestra del contenido del libro: uno de los poemas que, procedentes de mi penúltimo poemario, Itinerarios, figuran en él.


HAY EN MADRID un bar pequeño
(no te voy a decir dónde)
entre cuyos gastados espejos cobran cuerpo
las sombras de mil sueños extraviados.
A un lado de la barra, entre baldas polvorientas,
muere el tiempo y
en el otro
transitan agrios en los ojos sin vida de los parroquianos
los tristes trenes del
no puedo.
Mientras tanto, fuera, la nada, borracha,
se desangra en nieblas, innúmera de esquinas.
No te diré las veces mas es cierto,
en más de una ocasión allí
he estado.

Malos vientos



No sé si tan violentos e inclementes como los que estos días nos anda endosando un otoño tan artero que tras disfrazarse de casi verano se nos ha destapado, de golpe y porrazo, como casi invierno, pero desde luego no parecen nada buenos los vientos que hoy por hoy soplan cara a esa Cumbre del Clima que en menos de un mes debe comenzar en Copenhague. Finalizadas las jornadas preparatorias de Barcelona sin que los asistentes hayan llegado a un acuerdo sobre las reducciones de emisión de gases de efecto invernadero, no parece que sean muchas las perspectivas de que en la capital danesa pueda alcanzarse un cada vez más urgente acuerdo para reemplazar el vigente Protocolo de Kyoto de, la verdad, no muy exitosos resultados, que expira en 2012. A lo que como mucho parece que se podría llegar - aunque el responsable de la ONU Yvo de Boer juegue aún a la esperanza – sería a una declaración política a la espera de volver a intentar el acuerdo en mayo del año que viene en Bonn que, vistas cómo van las cosas, difícil resulta ya de creer, por más que estos días se hayan producido, bendito sea Dios, algunos acercamientos en aspectos como la deforestación, las ayudas a los países en desarrollo o la adaptación al cambio climático. Y ello pese a que las Naciones Unidas siguen insistiendo en que antes de 2020 habría que estabilizar las emisiones de CO2 en todo el mundo y volver a los niveles de 1990 para, sin bajar la guardia, seguir reduciéndolas a la mitad antes de 2050. Les digo que…
Publicado en Columna Cinco, Grupo El Día, el martes 10 de noviembre de 2009. Foto tomada de Internet

miércoles 4 de noviembre de 2009

El Día D




Hoy, hoy es el día. El Día D, sí señor: el de tomar decisiones, el de esto se acabó, el de aquí mando yo, el de cortar por lo sano, el… de lo que sea. Hoy martes, tres de noviembre de 2009, sabremos por fin cómo se las gasta Mariano Job Rajoy tras tanta batalla camps-al por levantinas tierras y tanta matritense pelea, por muy aguerrida y gallarda que sea, que hasta la paciencia de un gallego tiene un límite. Sí, hoy tendremos ocasión de contemplar a cuantas bandas es capaz de jugar un hombre decidido ya al hasta aquí hemos llegado, que hora va siendo de que se calmen las aguas y tengamos por fin tranquilidad por un buen Rato. Claro que para eso tendrá que jugar sus cartas con más que habilidad, que en la partida andan gentes tan duchas y duras de pelar como la mismísima Esperanza Terremoto o el tú habla que no te escucho de don Francisco. Menos mal que a su lado hay que suponer que va a tener a tan excelente encargada de mantenimiento y solución de averías cual es doña María Dolores, y a algunos de sus partidarios que al menos le animarán con el siempre reconfortante a por ellos oé, oé, que tanto empuje ha dado a nuestras baloncesteras o balompédicas selecciones para la consecución de sus triunfos. Yo, miren ustedes, es que vivo sin vivir en mí a ver cómo se resuelve todo. Claro que hablando de sin vivires: lo mismo todo queda, de nuevo, en agua de borrajas o - cosas del escribir la víspera lo que saldrá al día siguiente, gajes de columnista – cuando estas líneas salgan a la luz ya ha ocurrido todo.

Publicado en Columna Cinco Grupo El Día el martes 3 de noviembre de 2009. Foto tomada de Internet

miércoles 28 de octubre de 2009

Sin pudor alguno


Perdonadme la autopublicidad pero, aduciendo aquello de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, no me resisto a incluir en mi "Borrador" el texto que, firmado por el espléndido poeta y magnífico crítico literario Ángel Luis Luján, puede leerse estos días en el blog de El Toro de Barro acerca de la antología de mi obra publicada, bajo el título de "Llámalo viaje" por esta editorial fundada en su día por Carlos de la Rica y que ahora dirige Carlos Morales.


El largo viaje de José Ángel García


Por Ángel Luis Luján


Como la gran mayoría de los poetas de la generación de los setenta a la que pertenece, José Ángel García practica una poesía en que la lógica discursiva cede ante los contenidos irracionales y los enlaces sorpresivos; al igual que ellos tiene como tema fundamental el de la representación a través de la palabra y de la imagen plástica, y nos sitúa ante la poesía en primer lugar como lenguaje. Lo que ocurre con José Ángel García es que viniendo de esta tradición constituye un puente hacia las promociones siguientes, pues sus libros empiezan a publicarse hacia finales de los 70 y su poesía se afirma ya en los años 80, con Cómico en faena en lona de palabras (1982), libro al que sigue un silencio de 11 años hasta que en 1993 aparece Borrador de tránsitos. Su poesía, no obstante, presenta una evolución coherente y su voz nunca ha perdido sus señas de identidad originarias.Desde el principio la poesía de José Ángel García se caracteriza por una gran libertad expresiva y una riqueza extraordinaria de recursos en la que el coloquialismo alterna con grandes dosis de lirismo, los tonos serios y casi metafísicos con la fina ironía, y en la que en ocasiones se da entrada al conceptualismo barroco. Una mirada sorprendida sobre el mundo como fuente de inagotables posibilidades vivenciales y expresivas está, en mi opinión, en la raíz de esta actitud artística. A ello hay que añadir la constante vinculación del autor con la creación plástica. No se trata sólo de que dos de sus libros estén constituidos por poemas que sirven de contrapunto textual a imágenes de Miguel Ángel Moset y de Julián Grau Santos, es que la propia disposición de la palabra en el espacio de la página, especialmente en Sólo pájaros en vuelo, da realces plásticos y visuales a la expresión. Su libro Borrador de tránsitos, además, ha sido bellamente ilustrados por Miguel Ángel Moset, lo que demuestra la continua interacción entre lo visual y lo conceptual en esta poesía que juega inquieta con diversos códigos.Los dos extremos entre los que se mueve la poesía de José Ángel García, el coloquialismo lúdico y el barroquismo conceptual, se pueden identificar respectivamente con los poemas de El día en que todas las mujeres del mundo desearon y los poemas de la sección que da título al libro Borrador de tránsitos. Toda su producción sería situable en algún punto intermedio de esta relación polar, lo que hace que estemos ante una creación dinámica y siempre en tensión, formada en su mayor parte por elementos contrastantes.Se diría que para nuestro poeta el mundo es un abigarrado muestrario de procedimientos lingüísticos, de posibilidades de nombramiento, y de ahí que practique habitualmente como forma la variación sobre un tema, lo que emparenta su poesía con el arte musical. Muestra evidente de ello es la serie de poemas «Variaciones» y la obra entera El día en que todas las mujeres del mundo desearon, un juego de repetición de una misma estructura en tres tiempos.
La apertura total al lenguaje que reside en el centro del sentir poético de José Ángel García está reclamando del poeta y del lector una continua atención para transmutarse y multiplicarse, hacerse forma, color, ritmo y melodía. No es raro, por ello, que en su poesía pase rápidamente de una imagen a otra, sin agotarla, creando un mosaico o mejor dicho un caleidoscopio de sugerencias. No estamos ante un irracionalismo arbitrario y absurdo, sino ante la lógica de lo que permanece lo mismo en su constante variación. Esta continua tensión entre lo que varía y lo que se queda tiene un fondo metafísico que se hace explícito en Sólo pájaros en vuelo, donde el verso se adelgaza a veces en una tendencia hacia la estética del silencio y de lo esencial poético. Este libro constituye quizá la principal excepción en esa estética de la mezcla de registros que vemos en el resto de su poesía, y constituye un sostenido ejercicio lírico en que todos los poemas parecen construirse en torno a una oposición de nociones trascendentes. Es el poemario más enigmático y de actitud más interrogativa. En cuanto a la disposición gráfica, el espacio que no se llena de escritura es el espacio de la zozobra, de la indagación, de ahí que tenga que ser complementado con la ilustración. Se pasa de un referente verbal a uno pictórico por una lógica intrínseca del libro: la de la búsqueda del sentido.Esta inquietud metafísica y esta solicitud por el lenguaje que puede llegar al límite de su anulación en favor de la imagen se refleja en la alternancia de las diversas formas que usa el poeta. Encontramos en José Ángel García formas tradicionales manejadas con maestría, especialmente el endecasílabo libre (algunos tan rotundos como los de Ritmos de luz y sombras), pero junto a ellos aparecen el poema en prosa o el versículo libre. En ningún caso encontramos formas arquitectónicas como el soneto o uso de la rima. Esto es indicativo del tipo de poesía que practica, que pretende dejar el significado abierto, jugar con las formas pero sin agotarlas ni cerrarlas. Valga de ejemplo el poema «Variaciones» que, repito, me parece fundamental para entender su estética. Estamos en él ante un verso libérrimo, ni siquiera versículo, se diría más bien una prosa cortada arbitrariamente. El primer fragmento, que reproduzco a continuación, marca la plantilla formal que va a repetir cada una de las variaciones con sustituciones principalmente léxicas:
Hace una en realidad tan deliciosamente triste mañanade lluvia (una de esas mañanas tan autodeshechas enagua lenta que es difícil no dejarse llevar de suternura) que resulta casi obligado admitir como naturalel haber llegado a amar sin causa justificada.
En este experimento lingüístico, cargado de cierto barroquismo al quebrar las leyes de la sintaxis y la morfología, la meditación pasa a otro grado a través del juego con la palabra y la desautomatización de la prosa, que no la hace tampoco verso.Estamos ante una poesía que de alguna manera nos obliga a leer contra la realidad, a leer desde los patrones de la poesía las posibilidades de un mundo siempre abierto, siempre lúdico. Ello explica, claro, la introducción casi constante de elementos irónicos que desestabilizan el significado, como términos de economía en entornos manifiestamente líricos, o la mezcla de palabras provenientes de diversos ámbitos discursivos. El sujeto que escribe parece así cruzado por discursos que no se toma en serio, que adopta en determinado momento, pero sin adherirse a ellos, con el desapego de un director de escena que pone a trabajar a sus actores sin saber exactamente a veces por dónde van a salir. La sensación de frescura y de libertad que otorga esta estrategia al poema es una de las principales bazas con que cuenta el poeta para el éxito de su discurso y uno de los principales atractivos de su obra.Tal errancia vital y del sentido (si es que no son lo mismo) caracteriza al último poemario publicado por el autor, Itinerarios, donde la palabra da acceso a todo un mundo de vivencias y de lugares míticos, quizá trasposiciones de espacios reales, quizá pura leyenda, y vuelve a mostrar que la poesía se sitúa en esa frontera donde la existencia se reconfigura a través de la palabra, donde el terreno común no permite desligar la vivencia de la palabra con la que se nombra.La tendencia narrativa de una buena parte de la obra de José Ángel García, que en este último libro aparece de manera definitiva, tiene que ver también con esa idea de fundar un sentido en una memoria de lo vivido a través de momentos potencialmente poéticos. Detrás de la poesía del autor parece siempre haber una historia acechando, un embrión de aventura, pues no olvidemos que José Ángel García también es narrador.

Fieramente existiendo



Corrían los sesenta-setenta del pasado siglo y su voz - junto a otras, desde luego, pero quizá para los más, la que más – era bandera de libertad para quienes mal respirábamos el viciado aire de una dictadura aún vigente por más que a su camisa de fuerza se le hubiera, con el tiempo, descosido alguna que otra costura. En su voz, la de los poetas – Alberti, León Felipe, Celaya… – nos alcanzaba, efectivamente, “como puño que golpea las tinieblas … más acá de la conciencia” instándonos “a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar”. Que no fuéramos capaces de hacerlo es otra no tan recordada historia, pero lo que sí es cierto es que su voz, la voz de Paco Ibáñez, fue, por lo menos para algunos – si muchos o si pocos cada cual lo ha contado cual le ha convenido – el asidero emocional que requeríamos para no sentirnos solos y para compartir, a su través, un sueño de luz y de futuro que el paso del tiempo y ese gramo, ya que no de valentía, de sensatez que, en contra de cuanto nos habían dicho, resultó que, como pueblo, sí teníamos, nos proporcionaron. Por eso, por todo cuanto significó, cuando supe que el otro día, cuarenta años después de sus míticos recitales en la Sorbona y en el Olimpia parisino, había dado concierto – supongo que con la nostalgia como telón de fondo – en el Teatro del Châtelet de la capital gala, se me removieron los entresijos del alma y no pude por menos que, aún a riesgo de que la ya más que gastada aguja del tocadiscos las deteriora, volver a escuchar, rescatadas del olvido de la estantería, sus viejas grabaciones. Y volví a darle las gracias por haber conseguido que, pese a todo, siguiéramos “fieramente existiendo” a golpe de poesía.
Publicado en Columna Cinco, Grupo El Día, el martes 27 de octubre de 2009. Foto tomada de Internet.

miércoles 21 de octubre de 2009

Ante Copenhague 09



Con la vista puesta en Copenhague, la embajada ciclista de la Asociación por el Medio Ambiente y contra el Cambio Climático, tras su paso por tierras conquenses y guadalajareñas, entra hoy en las sorianas prosiguiendo la ruta europea que, tras dos meses y tres mil kilómetros, les ha de llevar a primeros de diciembre a la capital danesa para entregar a los responsables de la Cumbre del Clima que en ella tendrá lugar un mensaje más de cuantos, en todo el mundo, les piden – les pedimos – que, dando a un lado diferencias y egoísmos nacionales alcancen (y posteriormente cumplan) un acuerdo - en relevo del no demasiado fructífero protocolo de Kyoto - lo suficientemente efectivo y funcional para luchar contra el pernicioso resultado de tantas de nuestras actividades coadyuvantes en el proceso de calentamiento global que afecta a nuestro planeta. Acción simbólica a golpe de pedal hermana de tantas otras iniciativas, cual, por ejemplo, la que el pasado sábado llevaba a cabo el mismísimo gobierno de las Maldivas cuyos integrantes, con su presidente a la cabeza, no dudaban en enfundarse el traje de buceador para, a seis metros bajo la superficie del agua, celebrar reunión y firmar una resolución pidiendo el freno de esas emisiones de gases de efecto invernadero que amenazan la propia existencia de su país al que el aumento de tan sólo un metro del nivel del mar borraría del mapa. Únanse modestamente a ellas, una vez más, y a riesgo de ser pesado, las líneas de la entrega de hoy del columnista.
Publicado en Columna Cinco, Grupo El Día, el martes 20 de octubre de 2009. Foto de Rebeca Blanco, El Día de Cuenca.