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Mostrando entradas de julio, 2012

Sal y sonrisas

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Faltaban todavía dos o tres horas más veinticuatro, sábado, media tarde, para que los chicos de del Bosque, aupa "la roja", les dieran un baño de buen hacer y goles - cuatro a cero, ni los más optimistas, oiga - a los bambinos de "la azzurra", y acababa el columnista, tras las fatigas de su accidentado viaje, de acogerse al cálido abrazo de un Mediterráneo que ni las climatizadas, mire, cuando vio llegar para acompañarle, en brazos de sus padres, el desnudo cuerpo de su nietecilla, ni seis meses todavía, en el que iba a ser su marítimo bautizo.Fue entonces,al contemplar su primero asombrada, luego complacida sonrisilla y a continuación las ávidas lametadas a las salinas gotas llegadas a sus labios, cuando, en tanto el sol jugaba al escondite sus anaranjados guiños tras el discontinuo celaje, ahora me véis, ahora no me véis, de las nubes vespertins, cuando se le borraron definitiva y totalmente de la memoria el que su coche le hubiera dejado tirado a tan pocos kilóm…

Entre ahogos

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Embargado – huy, no, borren eso, en que estaría pensando –embriagado, digo, de satisfacción porque pese a su constatada torpeza en la práctica de la chapuza doméstica ha sido capaz de solucionar el problemilla eléctrico de su cocina, se sienta hoy el columnista ante el ordenador con el ánimo bastante más dispuesto a la esperanza que en anteriores ocasiones, dispuesto a comentar el qué pasa del día a día. Y quizá sea por ello que, aunque bien consciente es de que eso del rescate-no rescate bancario no acaba de estar claro si disipará o no – ni cuándo - los fruncidos ceños de las agoreras agencias de calificación de riesgos, ni cómo, pese a lo anunciado, doña Unión va a incentivar ese crecimiento del que por fin se empieza a hablar como compañero, siquiera aún tímido y minusválido, de la mandamás austeridad, no duda en aferrarse al refranero para proclamar que aunque tan con el agua al cuello estemos, recordemos también aquello de que Dios aprieta pero no ahoga, y que bien puede ocurrir…