Las tablas: SOS


El hecho era objeto ayer mismo de doble página en uno de los más importantes diarios de ámbito nacional: Las Tablas se queman por dentro. La turba – el primer paso de la transformación de la materia vegetal en carbón – arde por autocombustión aquí y allá en las entrañas mismas del humedal daimieleño, uno de los más singulares de Europa, Parque Nacional y Reserva de la Biosfera. ¿La causa?, la intensa sequedad de un terreno antes empapado en agua y ahora pluriagrietado por la falta de lluvias sí, pero también y sobre todo por la avalancha de pozos, legales e ilegales (perdón, alegales) que han venido estrujando la esponja del otrora enorme acuífero que lo sustentaba y mantenía hasta dejar reducida la superficie encharcada a un ridículo uno por ciento de su extensión. Un proceso de degradación creciente que, según los expertos, puede hacerse totalmente irreversible en tres, cuatro años. Y es que, como afirmaba en agosto pasado en un televisivo Informe Semanal la directora del proyecto del Instituto Geológico y Minero que estudia el subsuelo de la zona, si a Las Tablas no se les mete agua, están muertas, con lo que ello conlleva de la pérdida de un sumidero de gases de efecto invernadero que ha venido funcionando como tal durante miles de años. Cierto que desde hace dos años existe un Plan Especial de recuperación que se extenderá hasta 2027 pero, a la vista de cómo están las cosas, ¿será suficiente?,¿no habría que intensificarlo? Al columnista sólo se le ocurre aquello de May Day, SOS, ¡socorro!
Publicado en Columna Cinco, Grupo El Día, el martes 13 de octubre de 2009. Foto tomada de Internet.

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