Larghetto veneciano



Casi con la suave cadencia de un larghetto vivaldiano se despereza el día sobre el lineal horizonte de San Giorgio y la Giudecca - la equilibrada clá sica mesura palladiana del propio San Giorgio, de la iglesia de las Zitelle y del templo de Il Redentore como hitos – ante la, un día más, maravillada mirada del columnista que, a este otro lado del canal, no puede por menos que detener su apenas iniciado avance por la enlosada plataforma de los Zattere, aunque ello demore su propósito de alcanzar a temprana hora, a través del urbano dédalo – calles, callejones, plazas y soportegos – del sestiere de Dorsoduro, el Gran Canal a la altura justa del Puente de la Academia. Lo hace pues, aunque ahora ya deba reemprender camino doblando a su derecha, bien pronto sustituido el pesar por lo dejado atrás por el seductor embrujo de un callejera que, propiciado por la total ausencia de vehículos, se torna de inmediato ucrónico deambuleo. Y no puede sino pensar, en tanto goza delas a cada instante renovadas sorpresas que el itinerario le depara, lo paradójico que resulta haber venido a celebrar no sólo el tránsito de un año a otro, sino el propio personal aniversario en una ciudad tan fuera del tiempo como esta Venecia que, para su fortuna, hoy vuelve a tener la oportunidad de disfrutar.
Pubklicado en Columna Cinco, Grupo El Día, el martes 4 de enero de 2011. Foto JAG

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