Un pequeño ladronzuelo




No medía, de cabeza a cola, sino unos veinticinco centímetros, no pesaba más allá de los setenta gramos, y, con su aspecto de roedor y  un estilo de vida parecido –a lo que los expertos, apoyados en la morfología de sus manos adaptadas a la excavación, nos cuentan– a nuestras actuales musarañas acorazadas, el animalillo correteaba a la caza y captura de insectos y larvas, en los tiempos del Cretácico inferior, por el en aquel entonces tropical entorno del humedal que se ubicaba en el paraje de nuestra provincia, en la zona entre Los Palancares y la Mano Muerta, que hoy, ciento veinticinco millones de años después, conocemos como el yacimiento de Las Hoyas, verdadero filón, a lo que se ve cada día más y más, de descubrimientos paleontológicos. Descubierto hace ya tres años, en 2012, por José Luis Sañudo y ahora presentado en sociedad tras ser bautizado por sus estudiosos con el que a este articulista, qué quieren que les diga, le parece un pelín peyorativo apelativo de Spinolestes xenarthrosus (“ladrón de espinas”), a más de ser el primer mamífero encontrado en la zona ostenta el valor añadido de proporcionar a la investigación del pasado de nuestra fauna, junto con la huella más antigua del sistema respiratorio en ese su suyo y nuestro grupo taxonómico, –la, déjenme que redunde, clase, que es el término científico, de los mamíferos–  datos más que importantes para conocer el proceso evolutivo de una característica tan típica cual es la de la presencia de pelo. Su hallazgo viene a sumarse a los de tantos ejemplares asimismo hallados en la zona y tan, también ellos,  importantes para el estudio del desarrollo filogenético tanto animal como vegetal de nuestro planeta, desde el tan conocido dinosaurio Concavenator corcovatus –ya saben, “Pepito” que nos dio por llamarle –, aves como Iberomesornis, Concomis o Eualulavis o anfibios cual  Celtedens, a las numerosas especies de peces pycnodontiformes asimismo encontradas o la amplia diversidad vegetal también hallada, de briofitas a angiospermas, que convierten al registro fósil de las Hoyas en uno de los más relevantes del panorama mundial comparable sin desdoro alguno con su coétaneo chino de Yixian o con el más moderno de Messel en Alemania. Por ello resulta sin duda más que aplaudible el anuncio hecho por el vicepresidente autonómico José Luis Guijarro, al hilo de la puesta de largo del espécimen, de continuar con su tramitación como el que sería el primer Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Paleontológica de nuestra Comunidad a partir de la nueva Ley de Patrimonio Cultural. Que así sea y pronto.

Publicado en Las Noticias de Cuenca. Sección DÉJENME QUE LES DIGA. Semana del 16 al 22 de octubre de 2015

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