A modo de presentación

Hola a todos, seáis quienes seáis quienes, por las razones que sean - puro azar o locura voluntaria - habéis caído por estos virtuales lares, por este "aquí estoy" donde, en la medida que mi innata pereza me lo permite,voy publicando mis habituales columnas periodísticas en los diarios del grupo El Día, tal cual noticia que pienso que os puede interesar y, en fin, para qué engañaros, lo que en cada momento se me ocurre. Ya me diréis...

jueves, 12 de noviembre de 2015

Medio siglo


                                                              La Biblioteca y Casa de Cultura de Cuenca en los años 70


Cincuenta, cincuenta añitos cumplirá el 23 de este mes el edificio que Miguel Fisac diseñara como sede de la bastante más veterana Biblioteca Pública estatal conquense –nació como tal en 1846, otra buen bocado al calendario, basada en los diferentes fondos bibliográficos de la Iglesia provenientes de la desamortización–, un edificio al que aún muchos de cuantos o bien ya peinamos canas o, qué se le va a hacer, ni siquiera eso, continuamos llamando Casa de Cultura, nombre más que apropiado para un inmueble que durante años y años unió a su función como tal biblioteca y sede asimismo del archivo histórico –que en 1999 pasaría a la para ello rehabilitada antigua cárcel de la Inquisición– su condición de marco de la mayor parte de la oferta cultural de la ciudad. Hace bien poco que este articulista, metido a ocasional conferenciante, aludía precisamente a tan destacado papel al rememorar, dentro de la programación de los martes en la RACAL, el bulle-bulle escénico vivido por nuestra capital en los setenta del pasado siglo de la mano de la asociación Amigos del Teatro y del socio-político-cultural fenómeno del entonces llamado Teatro Independiente. Bajo la para tales tiempos más que liberal y abierta dirección de Fidel Cardete, a más de su labor específica en sus dos salas de lectura respectivamente dirigidas al público adulto y al infantil, funcionaba como la principal infraestructura del día a día cultural conquense: en su salón de actos, de doscientas ochenta plazas, hoy desaparecido, se ponían en pie  la mayoría de las representaciones escénicas, se desarrollaban las sesiones del cine club Chaplin y muchas de las citas musicales de la asociación Maestro Pradas o se organizaban ciclos de conferencia; en sus dependencias tenía asimismo su sede la propia Amigos del Teatro y en sus dos salas de exposiciones, la del vestíbulo y la del sótano, se sucedían las muestras plásticas o fotográficas tanto de creadores locales como de artistas foráneos junto a las filatélicas o los certámenes de cine amateur promovidos por la Agrupación Filatélica y Cultural en tanto que en sus instalaciones se desarrollaban también cursos de la más variada temática, incluidas las primeras convocatorias de algún ciclo de español para extranjeros. Heredera –ya en un contexto muy distinto y con toda otra serie de infraestructuras progresivamente creadas y actuantes en la ciudad– la Biblioteca, remodelada  al hilo del cambio de siglo por Luis Arranz, aunque ya especialmente centrada en esa su condición ha continuado no obstante, merced a  la al par que tesonera e infatigable más que inteligente  gestión de su actual directora Begoña Marlasca –uno de los grandes nombres, no tengan la menor duda, de la cultura conquense, que no sólo de creadores puros vive ésta– echando su buen cuarto a espadas en nuestro ciudadano aquí y ahora, esa cotidiana brega que, con ocasión precisamente del aniversario, está previsto que ese día se debata en ella. Felicidades a cuantos, presentes o ya idos,  conformaron su historia y larga vida cara, a como sea, al futuro.   

Publicado en Las Noticias de Cuenca. Sección DÉJENME QUE LES DIGA. Semana del 6 al 12 de noviembre de 2015. Foto José Luis Pinós.

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