A modo de presentación

Hola a todos, seáis quienes seáis quienes, por las razones que sean - puro azar o locura voluntaria - habéis caído por estos virtuales lares, por este "aquí estoy" donde, en la medida que mi innata pereza me lo permite,voy publicando mis habituales columnas periodísticas en los diarios del grupo El Día, tal cual noticia que pienso que os puede interesar y, en fin, para qué engañaros, lo que en cada momento se me ocurre. Ya me diréis...

miércoles, 26 de septiembre de 2018

INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA “JULIÁN PACHECO: DIÁLOGOS” EN LA SALA ACUA DE CUENCA


ESTE JUEVES 27 DE SEPTIEMBRE DE 2018





Este jueves, 27 de septiembre, a las ocho y media de la tarde se inaugurará en la Sala Acua de Cuenca capital la muestra "Julián Pacheco: diálogos". Organizada por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Castilla La Mancha la hemos comisariado  el serígrafo y galerista Perico Simón y yo mismo y permanecerá abierta hasta el 4 de noviembre. Cuenta con la colaboración institucional de la Real Academia Conquense de Artes y Letras y las personales de la viuda del pintor Celia Pardo, de su hija Serena Pacheco y del pintor Miguel Ángel Moset. 

A través de las treinta y cinco obras que la conforman confronta la producción pictórica del ya desaparecido artista conquense (falleció en el año 2000) con su obra gráfica incluyendo cuadros procedentes de colecciones privadas, un buen número de ellos nunca antes expuestos en público. Este amplio abanico expositivo se ve complementado por una muy apreciable documentación en torno al quehacer del artista que incluye fotografías, recortes periodísticos, catálogos y publicaciones en torno a la obra de un creador que no dudó en autodefinirse como “un cronista de la contrainformación”, lo que le llevó a desarrollar un quehacer concebido no sólo como expresión formal puramente icónica sino también, incluso esencialmente, como vehículo de comunicación, en un proceso en el que la preocupación y la crítica social se expresaron mediante una concreción formal hermana de las vanguardias de su tiempo.

Un hacer crítico y rebelde


Nacido en Cuenca, en 1937, Julián Pacheco se trasladó en la década de los años sesenta  a Barcelona, ciudad en la que, atraído por el quehacer de artistas como Tàpies, Fautrier, Max Ernst, Hartung, Eugène Kurakín o los integrantes de los grupos Dau al Set y El Paso, asumió el carácter activista de las vanguardias y adoptó una postura crítica ante la realidad que ya no abandonaría en toda su trayectoria. También fue en Barcelona donde tuvieron su origen sus luego famosas pinturas de muros, nacidas, según la estudiosa de su obra María de la Soledad Caldito Aunión, al contemplar los paramentos y paredes del barrio donde tenía su estudio. Son pinturas de intenso contenido social en las que dibujos, inscripciones y huellas, sin perder su condición de icono visual,  adquieren la categoría de signos lingüísticos dentro de una concepción del arte como lenguaje comunicativo.

La postura crítica y rebelde de Pacheco no es sólo un rechazo a la concreta situación sociopolítica de esa época en su país natal sino que se extiende a las propias relaciones con el poder, el sistema y todos sus símbolos de representación. La falta de libertades en la dictadura franquista le llevó a París, donde entró en contacto con otros españoles exiliados como el cantautor Paco Ibáñez, el dramaturgo Fernando Arrabal, los pintores José Ortega, Eduardo Arroyo y el cineasta Miguel Herberg y con el movimiento holandés Provo. Posteriormente se trasladaría a Italia, país en el que establecería su residencia hasta finales de los años 70.

En 1964 es invitado a participar en la muestra “España Libre” donde expone junto a  Picasso, Óscar Domínguez, Julio González, Tàpies, Canogar, Millares y Saura. Tres años después, en 1967, inicia un periodo de figurativismo satírico y fuerte expresividad sobre el franquismo, abordando una temática y un modo de hacer que hará extensivos al racismo sudafricano, las hambrunas tercermundistas, la tortura o el colonialismo. En 1976 es invitado a participar en la Bienal de Venecia como integrante de una representación de nuestro país que se acogía al epígrafe de “España, vanguardia artística y realidad social 1936-1976”. Fue una bienal polémica en la que se criticó tanto la ausencia de muchos artistas como la presencia de otros que durante años representaron al país bajo los auspicios de la dictadura y de la que Pacheco retiró sus obras en solidaridad con los ausentes. A finales de los años setenta regresa a su Cuenca natal primero con estancias alternadas con Italia y a partir de 1981 asentándose ya definitivamente en ella hasta su fallecimiento en el año 2000.

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