Medio siglo

 


Medio siglo de existencia van a cumplir en este 2021 que prácticamente estamos estrenando las dos asociaciones culturales más veteranas de nuestra capital y provincia. el Cine Club Chaplin y la Asociación Conquense de Amigos del Teatro. Probablemente los condicionantes con que la pandemia del coronavirus está determinando el desarrollo de nuestro devenir cotidiano harán que las lógicamente esperables conmemoraciones de tan rotundos aniversarios tengan que llevarse a cabo de modo muy distinto a como se hubieran celebrado en circunstancias más normales, pero ello no quita que dejemos de dar constancia de tan poco habitual perdurabilidad ni que dejemos de congratularnos de ella.

Con la proyección el 10 de octubre de 1971, en el salón de actos de la Casa de Cultura capitalina del film “Peppermint frappé” de Carlos Saura iniciaba su actividad el Chaplin, una proyección en el formato de 16 mm como lo iban a ser las dos siguientes –“Una historia inmortal” de Orson Wells y “Corredor sin retorno” de Samuel Fuller antes de pasar ya, el 30 de noviembre de ese mismo año, al más habitual de los 35 mm. con el visionado de “El barón fantástico” de Karel Zeman iniciando una trayectoria que de entonces a acá se iba a concretar saltando a lo largo de sus distintas etapas del marco inicial de las sesiones a los la sala de la Caja Provincial de Ahorros, el Cine Avenida, el Teatro Cine Xúcar o en su última etapa la sala grande de los Multicines conquenses, hasta completar un total de cuarenta y nueve temporadas manteniendo la afición cinéfila en la ciudad en una tarea que además no se iba a limitar a esas proyecciones que iban a hacer de cada miércoles el día de cita de los aficionados conquenses sino que iba a dar como resultado la celebración de eventos como las veintidós Semanas de Cine por la asociación propiciadas e incluso en determinado momento el propio mantenimiento de la exhibición cinematográfica en la ciudad al gestionar durante un cierto periodo la actividad del Xúcar tras el cese de la misma por la empresa que la venía realizando y su papel decisivo en la propia creación de esas cinco salas de los Multicines donde  luego ha venido desarrollando su actividad, evitando con ello la orfandad en que si no hubiera quedado la cinefilia conquense. Un corajudo empeño del que es el más antiguo de todos los cine- clubes de la región y uno de los más veteranos de toda España, y que ha asimismo propiciado actos conmemorativos o de homenaje a filmes o figuras del séptimo arte o incluso la creación de una revista.  

Por otro lado, sería imposible hablar de la actividad escénica en Cuenca en el último medio siglo sin referirse de continuo a Amigos del Teatro. Porque desde los inicios en los setenta –en la temporada 1971-72– para, según su propia declaración de intenciones,  intentar potenciar esa actividad en una ciudad y una provincia en las que, exceptuando tal cual visita de alguna compañía comercial, las actuaciones integradas en los institucionales Festivales de España que se celebraban en la capital a lo largo del mes de agosto enmarcadas en la programación de las patronales Feria y Fiestas de San Julián (a las que en paralelo solía añadirse la oferta de alguna que otra revista y el cutre-pintoresco espectáculo del ambulante Teatro Chino de Margarita Chen), esa actividad, excepto por los heroicos esfuerzos de algunos grupos aficionados, brillaba casi por su ausencia, y hasta nuestros mismos días, la historia del hacer escénico en Cuenca corre en gran medida paralela –sobre todo si se deja fuera del repaso la intermitente y por etapas bastante discontinua presencia en la capital de la provincia de la actividad dramática más, por entendernos, diríamos “comercial” hasta la entrada en funcionamiento, en 1994, del Teatro Auditorio– del propio, con sus altibajos, devenir de este colectivo propiciador en su día de las míticas Semanas de Teatro de los finales de los setenta y actualmente de las actuales convocatorias alternadas de Titiricuenca o la Bita, la Bienal de Teatro de Actor, pasando por su compromiso con el teatro en la escuela y su participación en tantas otras actividades en locales o en la calle refrentes al mundo de las tablas. Ojalá las cosas comiencen a irnos por fin algo mejor en estos nuestros atribulados tiempos actuales y a lo largo del año podamos rendir sin excesivas cortapisas a ambas asociaciones el homenaje de gratitud que, pero que de todas, todas, les debe la cultura conquense.

Artículo publicado en Las Noticias de Cuenca en la edición impresa del 22 de enero de 2021 y en la edición digital 


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